Friday, August 07, 2026
Thursday, August 06, 2026
¡Las Lágrimas de San Lorenzo! — Una Noche Cósmica en Lima
Preámbulo
En el año 258 d.C., Valeriano emitió un decreto que ordenaba la ejecución inmediata de todo el clero cristiano (obispos, presbíteros y diáconos). Cuatro días antes, bajo esta misma orden, ya habían decapitado al Papa Sixto II...
Una Noche Cósmica en Lima
Las Revelaciones de las “Lágrimas de San Lorenzo”
Por John M. Kennedy T.
La astronomía nos enseña que el universo se rige bajo leyes universales, constantes, y al parecer inmutables; por otro lado, la belleza de los eventos celestes no tiene nada que ver con la física del cosmos donde suceden, sino que su belleza depende directamente de la voluntad y habilidad que uno tenga para observarlos y admirarlos.
Los únicos límites para disfrutar del espectáculo que ofrece el firmamento son la voluntad, la paciencia, la imaginación, los recursos, y claro está, la perspectiva geográfica desde donde uno lo quiera y pueda contemplar. Porque después de todo, es como el dicho que se le atribuye al filósofo escocés David Hume: “La Belleza existe o está en los ojos de quien la busca”, aunque en realidad en su ensayo: “De la Norma del Gusto” publicado en 1757, Hume escribió: “La Belleza no es una casualidad de las cosas mismas: existe solo en la mente que las contempla, y cada mente percibe la Belleza de una manera diferente”.
En todo caso, la frase de marras, así exactamente como se ha hecho muy popular a través del tiempo, fue acuñada en 1878 por la escritora Margaret Wolfe Hungerford (ella escribía bajo el seudónimo de “La Duquesa”), tal vez queriendo resumir el pensamiento estético de Hume.
Aparte de todo lo ya mencionado, si tienes afición por la astronomía y/o te interesan esa clase de eventos, que no se repiten muy menudo, precisamente este 12 y 13 de agosto del 2026, podrás darle rienda suelta a esas inclinaciones. Mientras muchas personas que viven en el hemisferio Norte se darán un tiempo, en esos días, para apreciar el próximo eclipse total. En Lima se vivirá un escenario completamente distinto.
Al encontrarse su territorio fuera de la trayectoria de la sombra solar, la capital peruana no presenciará la ocultación del astro rey; sin embargo, esta limitación geográfica se convertirá en una oportunidad para redirigir tu atención hacia aquel firmamento, muchas veces recóndito y oculto para nosotros, en parte, por los numerosos edificios; pero en esa madruga la ausencia de luz lunar te ofrecerá un espectáculo astronómico interesante por su singularidad.
Para Lima, el gran protagonista de esos eventos no será el Sol, sino la oscuridad.
La coincidencia de estos eventos con la fase de Novilunio, o sea la luna nueva, brindará un lienzo astronómico caracterizado por el contraste, la profundidad y esa aura de misterio y magia que se crea al ver aquellas ráfagas de luces en el espacio.
Así es, durante la madrugada del jueves 13 de agosto, poco más o menos, entre la 1:00 y las 5:00 (A.M)., la lluvia de meteoros, conocida por los estudiosos como las Perseidas alcanzará su frecuencia máxima, y por eso mismo, será óptima para su observación.
Aunque la tasa de meteoros es menor en las latitudes australes en comparación con las regiones del Norte, la falta absoluta de resplandor lunar compensará la frecuencia con la nitidez de los trazos luminosos que se verán cruzando el cielo limeño de horizonte a horizonte.
Algunos entusiastas a veces se confunden, o simplemente, se preguntan los porqués de ese nombre tan peculiar: las Perseidas. Primero, se llaman así porque los científicos, y más que nada los astrónomos, han bautizado a esa lluvia de meteoros con esa denominación; cabe anotar que a este fenómeno se le puede ver desde varios puntos de nuestro planeta durante el mes de agosto.
¿Y por que se les occurió llamarla de ese modo?
Los observadores han utilizado la denominación de Perseidas, porque esa palabra significa: “hijos de Perseo” (del Griego Perseídai). Perseo, en astronomía, es también el nombre de una una constelación, es decir de una región definida de la esfera celeste que agrupa un conjunto de estrellas. En la mitología griega, Perseo es el nombre del hijo de Zeus y la mortal Dánae o sea un semidios tal como Aquiles, y considerado un héroe porque mató a Medusa.
Así mismo recordemos que Zeus entró a la celda de Dánae transformándose en una lluvia de oro para engendrar a Perseo; por esta razón al observar los científicos esas luces fugaces escapar, emanar, irradiar, salir o venir de la constelación (o región) de Perseo, les pareció, que nacían ahí. Los astrónomos, ya desde el siglo XIX, como el belga, Lambert Adolphe Jacques Quetelet, la identificaron y la llamaron Perseidas. Esta lluvia de meteoros no es más que un fenómeno que ocurre cuando los restos de polvo y partículas dejados por el cometa 109P/Swift-Tuttle pasan muy cerca del Sol ocasionando numerosos destellos que podemos apreciar desde la tierra sin mayor esfuerzo.
No obstante, la cultura popular en los países católicos, también le han dado un nombre: “Las Lágrimas de San Lorenzo” debido a que el 10 de agosto, es la fecha en la cual se celebra su santoral y a la misma vez esta lluvia de meteoros casi siempre alcanza su frecuencia máxima.
Por otra parte, el nombre Lorenzo deviene del Latín Laurentis es decir Laureado. San Lorenzo fue uno de los siete Diáconos Regionarios de Roma y fue martirizado al ser quemado vivo en una parrilla en el año 258 d. C. según el martirologio, “Depositio Martyrum”, el Cronógrafo del año 354 o el Calendario de Furio Dionisio Filócalo del siglo IV. Hay muchos milagros y misterios de San Lorenzo, sin embargo rescataré uno de todos ellos, y además te invitaré a presenciarlo: se ha preservado hasta nuestros días, entre algunas reliquias de San Lorenzo, su propia sangre en una especie de ampolla de vídrio la cual se encuentra y por lo tanto la puedes ir a ver, a la colegiata de la Iglesia medieval de Santa María Assunta localizada en la comuna del pueblo de Amaseno, provincia de Frosinone, en la región del Lacio, al sur de Roma en Italia. La reliquia consiste en sangre mezclada con grasa, cenizas y fragmentos de piel. La sangre está coagulada durante casi todo el año. Pero para el 10 de agosto, fiesta litúrgica del santo, y en algunas otras ocasiones especiales, la sangre sólida se licúa milagrosamente, convirtiéndose en forma líquida nuevamente.
Entonces, y volviendo al tema, la observación exitosa de estos eventos desde Lima enfrenta un desafío climatólogico muy propio de la ciudad por su invierno costero. La densa neblina, conocida localmente también como garúa, sumada a la intensa contaminación lumínica de la metrópoli, actúa como un velo que bloquea la visión del cielo.
Por si acaso, y punto aparte de los malos entendidos, la palabra garúa proviene del término portugués dialectal caruja o carujar, que significa niebla o lloviznar. Este vocablo llegó a las Islas Canarias y desde allí se extendió a América del Sur, tanto a Perú, como a Argentina y Uruguay. Por consiguiente, garúa se usa para describir una neblina tan espesa que se condensa en gotas diminutas y cae como una llovizna muy fina, que es lo que pasa comúnmente en Lima.
Ahora bien, si decididamente deseas superar esta barrera atmosférica limeña, la experiencia para que sea realmente astronómica exige tu migración vertical. Tendrás que romper esa capa de nubes bajas y requerirás alejarte de la costa y buscar la altitud yendo hacia el Este, siendo la meseta de Marcahuasi tu enclave definitivo — Marchahuasi está ubicada en la región de Lima pero en Hurochirí, en San Pedro de Casta a unos 4,000 metros sobre el nivel del mar y a tan solo 60 km de la capital.
A esa altitud la atmósfera se vuelve más transparente y enrarecida lo que te permitirá contemplar la lluvia de meteoros o sea “Las Lágrimas de San Lorenzo” o “Las Perseidas”, con mucha facilidad y en su máximo esplendor.
Otro evento cósmico que te podría fascinar se desplegará en una ventana de tiempo al amanecer, concretamente entre las 5:00 AM y las 5:45 AM de los días 12 y 13 de agosto.
Durante esos 45 minutos finales de la madrugada, el horizonte del Este se convertirá en el escenario de una alineación planetaria de seis mundos: Saturno y Marte dominarán la parte alta de la bóveda celeste, mientras que Júpiter y Mercurio se asomarán cerca del horizonte justo antes de que la luz del alba los disuelva y los haga desaparecer. Completan esta configuración planetaria, Neptuno y Urano, que serán observables pero con la ayuda de instrumental óptico; esto quiere decir, que necesitarás por lo menos binoculares de alta potencia o prismáticos astronómicos (7x50 o 10x50) para ver a Urano que tiene un brillo de sexta magnitud; mientras que para visualizar a Neptuno necesitarás un telescorpio con una apertura de 4 a 6 pulgadas o más, esto es indispensable debido a la mayor lejanía de Neptuno y su correspondiente menor brillo.
Además, no te olvides de alejarte los más posible de la contaminación lumínica de la ciudad, busca un horizonte al Este o Sureste despejado. Incidentalmente, ayúdate utilizando aplicaciones, como por ejemplo, la “StarWalk” para cartografías o mapas celestes, con esta ayuda digital podrás ubicar con exactitud el arco de la eclíptica — Se llama así a esta curva porque los eclipses de Sol y de Luna solo pasan cuando la Luna cruza exactamente por esta línea de órbita. — donde, de nuevo, estarán alineados Júpiter, Mercurio, Marte, Saturno, Urano y Neptuno.
Para quienes no puedan ascender a la sierra, los miradores elevados al Este o las crestas de los acantilados de Miraflores y Barranco ofrecerán una oportunidad única, siempre que los vientos marinos disipen la neblina a tiempo. En última instancia, tanto el 12 como el 13 de agosto de este 2026 demuestra que la astronomía no requiere de grandes eventos espectaculares como los eclipses para ser interesante y transformadora.
Una noche cósmica en Lima te ofrecerá una nueva oportunidad para que ejercites tu atencion y tu paciencia, te invitará a practicar la meditación a través de la unión de tu intelecto con tus emociones para lograr mayor conciencia sobre lo hermosa que es tu vida debajo de un firmamento que aparece infinito, ignoto, y por ahora, permanentemente eterno sobre todos nosotros. Al último la búsqueda astronómica se convertirá en tu propia recompensa. Ver la belleza del cosmos no será parte de las vidas de quienes se queden bajo el techo de sus casas o bajo el colchón de las nubes que aprientan insistentemente a la ciudad contra su suelo.
La Belleza sí será parte de la imaginación y del espíritu de todos aquellos dispuestos a trepar las alturas para encontrarse a gusto en agosto con la extraordinaria alineación de seis planetas, fenómeno que no se repetirá hasta dentro de unas cuantas décadas. Si tú te decidieras y fueras a ver aquellos destellos fugaces, brillantes, radiantes y maravillosos que son las Perseidas, desde la oscuridad absoluta del firmamento se descubriría lo oculto ante tus propios ojos y te deslumbraría, llenándote de felicidad y paz. Porque si en aquel entonces —no muy distante temporalmente de este— te decidieras, sentirías muy adentro de ti: ¡Las Lágrimas de San Lorenzo!