Friday, November 16, 2012

Amor y Utopía o Por Qué Casi Nos Quedamos Sin "Crimen y Castigo"

by John M. Kennedy on Friday, November 16, 2012 at 11:29am ·
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Antes de que el chiste, burla y simulacro, ese mismo de aquella "ejecución" se realizara, los miembros se dividieron en grupos de tres personas. Dostoievski es el tercero de la segunda fila, junto a él se supone que estaba Pleshcheyev Durov


Un 16 de noviembre de 1849, un tribunal ruso condenó a Fiódor Mijáilovich Dostoyevski a muerte por sus supuestas actividades antigubernamentales relacionadas con un grupo intelectual visto como radical.... El caso fue que  su ejecución se suspendió en el último segundo... pero se dispararon esos tiros...

Cómo me hicieron sufrir lo vivido esos libros... y como que intuí todo lo sufrido por Fdor. Imagínate saber que has sido sentenciado a muerte sin apelaciones de ningún caso, y  solamente por haber participado en un círculo de escritores intelectuales útopicos. Piensa lo que uno debe sentir cuando paso a paso, instante trás instante, eres llevado por tus verdugos hasta ese mismo lugar en donde ves que ya han ejecutado a otras personas. Ahora ya te encuentras allí postrado con espanto, palpitando todo tu rencor y tus miedos, y después de haber soportado todas las estúpidas penurias de un injusto y sumamente irracional proceso supuestamente judicial pero sin jucio alguno. ¿Estás sintiendo? Como te amarran tus brazos y tus pies, ¿Puedes ver? Aquel desfile de soldados, con sus fúsiles, listos a acribillarte  de una buena vez que parece nunca llegar. 

Finalmente, ya, ¿Escuchas? Los gatillos... ¡Ya mierda! Oír, sentir, temblar... enloquecer... ya está lo que estuvo, ¡bam, bam, bum, bom, bam bam! Un momento, fueron varios dísparos casi todos al unísono pero dispares y hasta los puedes contar, eran los mismos dísparos aquellos que supuestamente estaban apuntando hacia tu pecho. Malas balas y con intenciones malditas que seguían tu desgraciada condena, dispuestas a partirte tu corazón en miles de trozos para dejarlo como un anticucho crudo y bien atravezado. Para que acabes con tu cuerpo maldiciéndolo todo y a todos, en una regurgitación espeluznantemente lenta y bien dolorosa, virtiendo toda tu sangre inocente hasta tu propia muerte.


¿Y solamente por qué? Por ser un escritor que quería soñar lo que significaría ser más digno de vivir... pero no sólo para sí mismo sino para todos los habitantes de este planeta.  En eso abres tus párpados epiléticos de terror post-morten, ¡Qué intenso dolor pareces o debieras sentir! ¿Pero qué carajo pasa no lo sientes? ¿Dónde está el piso, el cielo, la sangre o mi infierno? ¿¡No acertaron los bellacos malditos!?

Abres bien los ojos para sentirte de nuevo respirando barbaridades, y después los abres mucho más con vehemencia, y tus pobres ojos atontados ya se desorbitan y exudan llantos en cántaros amargos. Ahora te has vuelto loco, oyes risas a carcajadas sucias, entonces es a la muerte a la que verdaderamente deseas, la quieres, y le ruegas implorando que vuelva, pero la ves huir entre túneles hechos a patadas con botas y golpes que ya ni duelen ni mucho menos sientes.

... estás confundidamente vivo y desde ese instante lo estarás para siempre. Porque todo fue una vil y degenerada patraña, una insensata burla que se utilizó para castigarte por el crimen de escribir y querer un mundo mejor para todos los demás, aunque te hubieren culpado de radical. Tan sólo por ver lo que la mierda no puede ver, ni nunca querría ver...

Sí, después de tanta cojudez  todavía lo mandaron, a Fdor, a cuatro años de trabajo forzoso a Siberia... Es de ahí que sus libros son únicos pero irónicamente no son nada útopicos. Todo lo contrario son hiperrealistas, y muestran como a la misma realidad se le puede ver desde muchos ángulos espinosos, con lentes extraordinarios; que serían más punzo-cortantes que los mismos aceros de los sables militares y de los visturís con que nos maltratan los cirujanos...

Sus libros son una lección de todo lo que existe, entre lo horrendo y lo sublime de nuestra humanidad. Son las narraciones que nos escribe él, y lo hace sin duda como explicándolo todo muy bien, al mismo tiempo, como un crimen y un castigo... y hasta esa sonrisa que la describe como la más angelical y benévola termina por joderde muy bien y al último te duele también a ti, pero muy sublime, psicológica y existencialmente en tus memorias.


Todo pasó, tal vez, gracias a ese bendecido círculo. Era un grupo de discusión interesante y bien humano. El Círculo de Petrashevsky era solamente literario. Yo personal y definitivamente hubiera pertenecido a ese grupo de hombres con mentes preclaras e ideas progresistas. Sin embargo eran vistos como proletarios radicales o/y plebeyos intelectuales. Empero ellos eran realmente los nobles de corazón y con razón tanto en esa época como lo serán en todos lustros venideros.

Eran la conciencia de un mundo que según ellos emocional y racionalmente debería y tenía necesariamente que ser mejor socialmente y más que nada, eran conocedores de todo lo que pasaba en esa socialite de aquella ciudad llamada San Petersburgo.

Mikhail Petrashevsky lo organizó, de ahí que "heredó" su mismo apellido ese círculo. Él era un gran admirador y seguidor del otrora socialista utópico francés Charles Fourier, pero hablar de éste, o de aquel, es para otro momento dentro de otra reflección.

Ergo, aunque ahora mismo me cague de miedo carajo, ¡Que viva hoy en día, más que ningún otro día, del mes o del año, o de cualquier desgraciado verano o cruel invierno, en nuestras vidas, la libertad que existe con alegría en toda útopia! Yo deseo solamente amor y libertad, todo lo demás: propiedades, riquezas, ínfulas o/e influencias, que se vaya a la misma mierda....



"Parece como si aún estuviera con vida, con una cara de calma total, como en los mejores momentos de su propia vida"

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