Sunday, December 07, 2008

Lecturas Para el Fin de Año: Por los Surcos de la Razón o en Busca de Sócrates



Desde su época nos ha llegado la descripción de un hombre de corta estatura, robusto pero de semblante y de caminar grotesco, quien fuera considerado más bien feo por sus contemporáneos, los cuales también le solían llamar, "Sōkrátis iōs Sofroniskos", que quiere decir “Sócrates hijo de Sofronisco”.

Sabemos también que en el momento de su muerte Sócrates dejaba tres hijos y a su esposa, Xanthippe, una mujer conocida y temida por tener una reputación de fierecilla indomable por su carácter fuerte y de muy mal genio. Sería por esto - quizás - que el pensador solía decir: “Si un hombre tiene una buena mujer entonces es feliz, pero si es mala entonces es filósofo.

Cabe recalcar que Xanthippe también es famosa, en castellano su nombre se ha convertido en adjetivo con el cual se califica a las mujeres odiosas, por su mal carácter o por quejonas y jodidas. De la misma manera Xanthippe, tal vez sin quererlo, ha pasado muchas veces a la historia. Por ejemplo, Carl J. Richard en su libro, “Los Fundadores y Los Clásicos” relata como George Washington, que iniciaba precisamente su carrera militar en ese sitio militar, usa el nombre de la mujer de Sócrates, “Xanthippe” como contraseña de entrada para el, o salida del, fuerte Cumberland, durante la guerra denominada como "La guerra Francesa y de los Indios”, más conocida en Europa como “La Guerra de los Siete Años”, que en realidad fueron casi diez y que Churchill denominara como “La Primera Guerra Mundial”; pues efectivamente se peleó entre todas la potencias europeas del momento y por todas partes del mundo entre los años de 1754–1763. Bueno, parece que el espíritu de Xanthippe a trascendido en el sentido contrario que el de la filosofía de Sócrates.

Nietzsche, ese gran filósofo, poeta, escritor, profesor y filólogo alemán, lo llamó al supuesto contrahecho “preguntón”, decadente, comparándolo a Sócrates con una planta sin raíz, por ese apego a la razón y a la virtud sobre todas las cosas que el Griego profesaba, principalmente por encima de los propios instintos, y esto era precisamente lo que le disgustaba al “humanista Zoroastriano o Zaratustriano”, quien aseveró en su libro “El Crepúsculo de los Idolos” en aquel controversial capítulo que dedicara justamente al pensador heleno y titulara “El Problema de Socrates”: “Cuando el fisionomista le habría revelado a Sócrates quien era él (monstrum in fronte, monstrum in animo) - una cueva de malos apetitos - el gran maestro de la ironía dejó escapar otra palabra la cual es la llave de su carácter, “esto es verdad” él dijo, “pero Yo los he dominado a todos.” En otra parte del mismo capítulo, el teutón nos cuestiona: ¿Es la ironía de Sócrates una expresión de revolución? ¿De resentimiento Plebeyo?... Es la Dialéctica[1]una venganza de Sócrates?” en otro párrafo leemos “…su decadencia es sugerida por la hipertrofia de su facultad lógica y ese sarcasmo de lo raquítico.” Nietzsche concluyó este capítulo infiriendo que Sócrates obligó a los ciudadanos de Atenas a sentenciarlo a muerte y proponiendo:
“Sócrates no es medico, él se murmuró así mismo; aquí sólo la muerte es el doctor. Sócrates mismo ha estado simplemente enfermo por un largo Tiempo”.

Podríamos añadir o decir a continuación, que la existencia de Sócrates ocupa un lugar en el tiempo tan largo e importante como la mayor parte de la historia de la filosofía misma. Sócrates, quien vivió aproximadamente 70 años, entre los años 469 a.C. y 399 a.C., es el filósofo griego por antonomasia, puede considerársele como el Jesucristo del pensamiento, así mismo el poeta Británico Percy Bysshe Shelley le llama “El Jesucristo Griego”; igualmente, Benjamín Franklin, John Keats y muchos otros pensadores, escritores y poetas, comparan, merecidamente por cierto, a Sócrates con Jesucristo.

Actualmente, en los colegios y en las universidades, él es considerado como un hito, un derrotero desde el cual se entiende y se estudia la Filosofía, subdividida académicamente, en nada menos, que en Presocrática y en Socrática. Otro gran parecido con Jesucristo, aparte de muchas similitudes entre sus doctrinas, es que si él escribió algo, no ha quedado absolutamente ninguna evidencia de ello.

Lo que sabemos de Sócrates lo hemos aprendido a través de tres fuentes principales, directas o primarias porque conocieron al pensador en vida; y una circunstancial, [i] Aristófanes por su comedia “Las Nubes” y por que de todas las fuentes es él el único que es un verdadero coetáneo de Sócrates, los otros dos habrían nacido mucho después, y por lo tanto eran unos 45 años más jóvenes que él. [ii] Platón, el denominado sucesor de Sócrates, es el que mejor nos enseña a Sócrates mediante sus diálogos, [iii] Jenofonte que hace esfuerzos para describir al Sócrates histórico y por último [iv] Aristóteles, que se ocupa también de él, aunque no conoció a Sócrates directamente, se refiere a él a menudo en muchas de sus obras; cabe recordar que Aristóteles fue discípulo de Platón.

Nacido en Atenas, el supuesto contrahecho filósofo, fue hijo como hemos mencionado de Sofronisco, y de una comadrona o partera cuyo nombre era Fenareta. Caso curioso, es el que justamente la profesión que ejerció su madre, es la que hace pensar a los estudiosos, que es la causa de inspiración o que induce a Sócrates para crear la mayéutica o Método Sócratico. La analogía se entiende, más o menos así, su madre ayudaba a parir bebes y velaba para que salgan bien, lo que no podía evitar era el dolor que todo esto les producía a las madres; de la misma manera, Sócrates hacia parir o nacer ideas, procurando que éstas “salgan” (se elaboren) bien, pero tampoco podía hacerlo sin el esfuerzo (o dolor) de los que las querían, debían o tenían que pensarlas. He ahí que muchos quedaban muy molestos después de sostener algún tipo de conversación con el maestro. Otros muchos tanto las odiaban como las evitaban del todo. Habría de haber sido muy doloroso eso de tener que repensar uno sus propias paradigmas a través de una simple conversación con un ser tan extraño como parece que lo era Sócrates.

Por otra parte, Sofronisco, su padre ya lo hemos dicho, era cantero y escultor, parece ser que Sócrates trabajo como escultor por algún tiempo también y como tal hizo cosas interesantes. Es más, hay una tradición que parece provenir de los mismos antiguos Griegos, la cual señala que una escultura de Sócrates, “Las Tres Gracias” se encontraba situada en la entrada principal de la Acrópolis hasta el siglo segundo después de Cristo, pero no he podido comprobar hasta este momento en que escribo estas línias si en realidad esto fuera de algún modo cierto y queda como una leyenda que habría podido ser real.

Sócrates también se educó en la escuela, al menos al principio de su vida, como cualquier otro ateniense, y parece haber recibido una instrucción regular y elemental en literatura, música, y gimnasia como se impartía en aquella época. No se sabe quienes fueron sus maestros o al menos yo no lo he encontrado todavía (Si alguien lo llegara a saber por favor avísenme) pero parece haber conocido las doctrinas de los filósofos, que naturalmente son considerados presocráticos, como Anaxágoras, Heráclito y Parménides de Elea; éste último es quien propicia el pensamiento dialéctico al formular: “Todo lo racional es real y todo lo real es racional.”

Sócrates se familiarizó así mismo con la retórica[2] y la dialéctica de los Sofistas[3], las especulaciones de los filósofos Jónicos[4], y la cultura general de la Atenas Pericleseana[5]. Sirvió como soldado en varias oportunidades, sobre todo en la guerra del Peloponeso contra Esparta, enfrentándose con notable valentía en las batallas de Potidaea en el 432-430 a.C., Delium en 424 a.C., y Amphipolis en 422 a.C. Incidentalmente, nos cuenta Plantón en su “Simposio” [220e], Sócrates salva la vida al famoso general y estadista, Alcibíades en la batalla de Potidaea por lo cual aunque se niega es condecorado.

Sócrates agotó la mayor parte de su tiempo en las plazas de los mercados y sitios públicos de Atenas para conversar y argumentar con cualquiera sin tener poner reparo en las edades, posiciones u opiniones de sus interlocutores. Él así practicaba lo que profesaba y por consiguiente discutía con todo aquel quien le prestara su atención o le interrogara acerca de cualquier tema. Los soldados enemigos le temían, tal vez por su andar peculiar que daba la impresión de una autodeterminación y confianza en sí mismo sorprendente y excesiva, pero todo parece indicar que Sócrates era extremadamente fuerte y muy dueño de sí mismo. Parecería, que a pesar de ser descrito como un descuidado o desaliñado, tanto en lo referente a sus posesiones materiales como por su apariencia o arreglo personal, disfrutó su vida enormemente, debido a su ingenio y a su agudo sentido de humor que estuvo desprovisto completamente de sátira o cinismo pero sí de mucha ironía; logró en sus días una popularidad social envidiable gracias tal vez a lo cual es considerado el filósofo más famoso de la historia de la humanidad. Para dar un ejemplo, de sus desarreglos, Platón nos indica que sería de suma importancia considerar digno rememorar el día en el cual Sócrates al fin se lavó los pies y se decidió por usar sandalias, pues toda su vida no las uso para nada. Antifón o Antifonte de Atenas, el solista, matemático, orador y filósofo, no se quedaba atrás en cuanto a las historias acerca de las proezas de Sócrates, siendo coetáneo del maestro, él sostenía largas y tediosas discusiones con él. Antifón nos narra como él nunca encontró, durante su existencia, a ningún esclavo que hubiera podido desear voluntariamente vivir o ser tratado como Sócrates se trataba a sí mismo. Sócrates llevaba siempre la misma capa, túnica o vestimenta con la cual también dormía. Comía y bebía lo más barato que podía encontrar. Pero aún así, para los griegos que adoraban la belleza del cuerpo, y aborrecían la fealdad, llegaron a reconocer la belleza del alma que Sócrates envolvía o escondía con lo inusual de su comportamiento y la fealdad de sus facciones.

Sócrates obedeció hasta las últimas consecuencias a las leyes atenienses y prefirió mantenerse alejado lo más posible de la política, creyendo de esta manera seguir a su famoso “Daimonion”[6] o voz interna. La misma voz que le hizo - según él - el llamado a dedicar su vida a la Filosofía. Sin lugar a dudas, Sócrates es el que le da a esta ciencia su sentido real, al crear la Axiología y la filosofía de la moral. Es esa voz interna que le anuncia a él que de esta manera podría servir mejor a su país, dedicándose a enseñar y a persuadir a los Atenienses a examinarse más la conciencia y “a sí mismos.” El pensador no fundó ninguna escuela de filosofía y por lo tanto se mantiene él como una gran incógnita, pues no se sabe exactamente qué es lo que él realmente pensó o dijo. Todo lo que se sabe con cierta certeza acerca de su personalidad y su manera de pensar provienen, para recalcarlo aquí de nuevo, de la industria intelectual de dos de sus más distinguidos discípulos: Platón, quien - se supone- algunas veces atribuyó sus propios puntos de vista a su maestro en sus diálogos, y al historiador Jenofonte, un escritor prosaico[7], quien probablemente nunca entendió con mucha claridad los pensamientos de Sócrates. Platón representa a Sócrates fungiendo una profesión ignorante e irónica, (Yo solo sé que nada sé) conocida como “la ironía [8]
socrática”, y como poseedor de una agudeza mental e inventiva que lo capacitaba para penetrar con grandiosa facilidad problemas y argumentos diversos e intrincados.

Las contribuciones de Sócrates en la filosofía fueron esencialmente en el terreno de la Ética. Equiparaba su importancia de la virtud y el conocimiento del ser para la fundación del verdadero Ego o Yo; las bases de sus enseñanzas radicaban en su creencia de la posibilidad de una comprensión puramente objetiva, de tales conceptos como: la justicia, el amor, la virtud, y el conocimiento de sí mismo [9], que él tanto inculcaba con todo ahínco en una ciudad como Atenas en la que él era muy conocido y de la cual se calcula que en esos tiempos contaba con una población de un cuarto de millón de personas aproximadamente. Pero con todo esto, el controvertido argumentador era muy popular, ya que tanto niños como jóvenes, solían desesperar a sus padres al imitar a Sócrates haciéndoles todo tipo de preguntas, algo que detestaban, porque ellos aparte de no conocer sus respuestas, ni acertaban a controlar a sus hijos, que aparecian ser más inteligentes que lo mismos padres y por cierto lo atenienses nunca se habían puesto a pensar sobre esos temas con tanta profundidad. Entoces Sócrates era considerado como una especie de virus o bicho memético para muchos en aquella ciudad helénica situada bajo, y alrededor, de la Acrópolis.

Sócrates creía que todos los vicios son el resultado de la ignorancia, y así nadie o ninguna persona vendría a ser de buena gana mala, o sea a sabiendas. Consecuentemente, la virtud es conocimiento. Y, aquellos que conocen la buena voluntad actuarían bien. Su lógica puso un énfasis excepcional sobre la argumentación racional y la búsqueda por los conceptos universales. Sus pensamientos, aparentemente, se transparentan en los diálogos de su más joven alumno Platón [10] y de los estudios del alumno de Platón, o sea Aristóteles. Por medio de estos Textos, Sócrates ha sobrevivido, cambiando profunda y enteramente los subsiguientes caminos emprendidos por el ejercicio del pensamiento especulativo Occidental. Otro pensador que mantuvo una estrecha amistad y que fue influenciado por Sócrates fue Antístenes, el fundador de la escuela cínica de filosofía. Sócrates también fue el maestro de Aristipo de Cirene, quien fundó la escuela cirenaica de la experiencia e identificación del placer como el bien. Casualmente, de ésta escuela se desarrollarían algunas filosofías más elaboradas, como el hedonismo y su similar la de Epicuro, conocida como el epicureísmo.

Unos pocos años después y para los estoicos, principalmente para el filósofo griego Epítetos, el filósofo romano Lucio Anneo Séneca (Séneca el viejo) [11] y el emperador romano Marcus Aurelio Antonino Augusto, “El Sabio”, Sócrates, fue una senda conducente al desarrollo Integral sirviéndoles de ejemplo y fuente de inspiración para alcanzar conocimiento y virtud.

No obstante haber demostrado ser un patriota y un hombre de profundo respecto por las convicciones religiosas de su tiempo, Sócrates fue visto con mucha animadversión y sospecha por muchos de sus contemporáneos, a quienes les disgustaba su actitud hacia el estado y la religión ateniense establecida. Así llegó a ser acusado en el año 399 a.C. por hacer caso omiso o abandonando a los supremos dioses del Estado, atreviéndose a introducir divinidades nuevas y raras [12], También fue acusado de corrupción moral de la juventud, descarriándolos lejos de los principios democráticos; siendo equivocadamente identificado como un Sofista, posiblemente porque había sido ridiculizado, de tal manera, por el poeta cómico Aristófanes en una de sus parodias, “Las Nubes”, como el maestro del “Pensamiento-tienda” por medio del cual los hombres jóvenes aprendieron a convertir que la peor de las razones apareciera como la mejor de todas las razones posibles. De ahí el apelativo de "tienda", lo que interesaba era vender la idea no encontrar la verdad usando el análisis y las técnicas dialécticas apropiadas. Lo importante para los sofistas era ganar la argumentación no encontrar la verdad o las verdaderas definiciones de las cosas en su modo más general posible, como lo hacía Sócrates. Aristófanes escogió a Sócrates para ésta parodia sin animo de burlarse de él, el filósofo por parecerles a los atenienses, especialmente a los jóvenes, tan extraño y cómico, con aquellos ojos de cangrejo sobresaltados y sobresalidos que podían mirar casi periféricamente mientras hablaba, era así él más indicado para protagonizar una comedia. Aristófanes cumplió su trabajo e hizo reír a su gente y también irónicamente fustigó a los sofistas de aquella época con la tal parodia en cuestión.

En su Apología, Platón nos entrega la sustancia de la defensa que le mismo Sócrates esgrimió durante su juicio; fue una desafiante disculpa por toda su vida entregada a la filosofía. Siendo condenado a muerte y aún cuando el voto a favor fue aprobado por una muy pequeña mayoría. Sócrates en concordancia y aprovechando las prácticas legales atenienses, hizo tres contraproposiciones, pero utilizando su usual ironía para rebatir su sentencia de muerte. Una de estas propuesta, que confundió e hizo a esa corte, que estaba constituida por un jurado tan inusual como muy popular de 501 personas, fue cuando é les propuso que para que le cambien la sentencia, el sólo les ofrecía pagarles a cambio de su vida una muy ínfima multa debido por una parte a su estado precario sumido en la pobreza, la cantidad que Sócrates le dijo que podía pagar era de 100 dracmas que representaban para él la quinta parte de todo lo que poseía y, además explicó la más importante de todas las razones, él indicó al jurado, el cual ya se estaba sintiendo algo insultado, que el valor de la profesión que el ejercía, para el estado ateniense, era el equivalente al de un hombre con una misión simple y llanamente filosófica, la cual era pensar y hacer pensar a los demás, misión por cierto que al ser ordenado a dejarla, ipso facto él la desobedecería completamente y sin reparos, concluyó entonces matemáticamente hablando que su dedicación equivalía a mucho menos que 100 dracmas para el estado; esta oferta puso enojadísimos a la mayoría de miembros del jurado logrando Sócrates cosecharse más votos todavía en su contra y más en favor para la pena capital que constituiría la de su propia muerte que resultó en una ejecución paradójicamente irónica, que hasta el día de hoy yo no puedo comprender. . Ese jurado en realidad no querían sentenciar a muerte a Sócrates, parece que ellos sólo querían amedrentarlo, castigarlo, doblegarlo y mandarlo al exilio; pero a Sócrates como a la razón finalmente nadie les gana, al haber escuchado semejante defensa muchos miembros, la mayoría, de ese jurado votaron para que él muriera, sin duda su cuerpo, al que el bañó antes de sucumbir para ahorrarles ese trabajo a los que lo iban a sepultar, falleció; pero las razones que esgrimió Sócrates, narradas por Jenofonte y Platón, son eternas, se refrescan entre todas las eras, y se renuevan constantemente, parecen como aquellas incesantes y espumeantes olas que en el mar se forman pero para golpear cada vez más nuestras conciencias.

Los amigos y discípulos de Sócrates planearon su escape de la prisión, los guardianes ya habían sido comprados de antemano, es más era previsto y un hecho aceptado por todos, hasta por los enemigos mas acérrimos del filósofo pero el prefirió obedecer “la ley” y morir por esa causa, póngase, por caridad, querido lector a pensar por qué causa. Su último día lo paso en compañía de su esposa Xanthippe y de sus hijos; ese día Xanthippe dejó de ser la fiera que siempre era y que Sócrates la dejaba siempre ser para convertirse en una plañidera con el menor de sus hijos todavía acuestas y sobre sus brazos, la pobre trataba desesperadamente de cambiarle, en vano por supuesto, "la mente" al filósofo. Allí mismo en ese instante imperecedero, ella aprendió lo que no entendió toda su vida, también los atenienses y el mundo entero a través de la historia, nos dimos cuenta de quién se trata cuando se menciona a Sócrates. Sus últimas horas las pasó con sus amigos y discípulos, como nos lo narra Platón, quien contaba con 25 años de edad, en su "Fedro", y es así que en aquellos minutos previos a su muerte, ya de noche y muy calmadamente culminó su condena él mismo bebiendo de una copa ese maldito líquido que contenía la esencia y dosis necesaria para ocasionarle la muerte, todo estaba medido para que ese veneno del conium maculatum, o sea de la cicuta, le quitara la existencia. La cicuta era el método usual utilizado para la ejecución en aquellos tiempos sin embaro la muerte de ese filósofo es la más insólita de todos los tiempos.

¡Sócrates, es mi maestro “eterno”! es - para mí - punto central del mismísimo meollo que divide lo racional de lo irracional. Es el más importante clamor ético e histórico. Sócrates tú llegas hasta nosotros con ese amor a la sabiduría y a la verdad, por aquel camino, demostrándonos lo infinito, y a la misma vez, lo maravilloso de gozar del prodigio de pensar. Tu retórica y tu dialéctica podrían ser y podrán haber estado mal interpretadas parcial o totalmente. Te han acusado de descomposición y de decadencia, más tú en tu tiempo preferisteis beber de aquella cicuta antes de renunciar a tu profesión... a tu misión. Nietzsche - tal vez - murió muy joven, le falto vivir más aún; le falto más tiempo para calmarse y ordenar sus presunciones y entender completamente tus ironías y tus “disculpas”. Mas, en el juicio de todos los tiempos, eres tú y serás el que ha sabido dar el mejor ejemplo para una sólida, disciplinada y lógica argumentación, enfocando la necesidad perentoria de discutir, de dialogar, de comunicar, de dar razones por las cuales se realicen acciones y se lleven a cabo proyectos... Tú valor ético ha sido completamente probado, porque lo has demostrado fehacientemente por medio de tus acciones. Unas de sus últimas palabras fueron también irónicas: “Yo le debo un gallo a Asclepios." [13]

Parafraseando al hombre de leyes y escritor Frances Charles Louis Montesquieu, de Seeondat, Baron de la Brède (1689-1755), “ Las leyes inservibles debilitan a las leyes necesarias;" y, yo pienso aquí en ese “juicio sin Juicio”, que si acabó con tu vida no lo hizo con tu existencia, la cual a través de los tiempos se ha conservado intacta dentro de ese sitial profundo y especialísimo, junto a los conceptos universales y más sublimes que ha producido el conocimiento del Hombre, coma la Justicia, la libertad y la virtud. ¡Mas no dejaré que tus “huellas” sean tan sólo unas reliquias y nada más! Con tu irónico permiso seguiré rotundamente desafiándome para encontrarme, conociéndome “eternamente” más a mí mismo e induciendo otros a tu manera socrática, para así que cada vez más y más criaturas razonantes también caminen argumentando por esa "senda de los pocos sabios que como tú, en el mundo han sido”, es decir por los surcos de la Razón.


1.- Método para investigar la naturaleza de la verdad mediante el análisis crítico de conceptos e hipótesis.

2.- Arte de hablar en público y con elegancia para persuadir o convencer

3.- Del Griego sophistès, o sea “experto, maestro Artesano, Hombre sabio”, originalmente, era el nombre aplicado por los antiguo Griegos a lo hombres cultos, pero después de los ataques del propio Sócrates, Platón y Aristóteles acerca de la validez de sus enseñanzas, el término adquirió una connotación - que persiste - de hombres con razonamiento falso o inválido.

4.-Antiguo territorio de Grecia, hoy en día Turquía

5.- De Pericles

6.- Voz interna

7.- Relativo a la forma de expresarse naturalmente, o sea en prosa

8.- Figura retórica por la cual se da a entender lo contrario de lo que se dice

9.- Conócete a ti mismo – en Latín, “nosce te ipsum”, éste del griego, “γνωθι σεαυτόν”, que su transliteración es, “gnóthi seautón”

10.- El ideal de Sócrates es retratado en la Apología (que fue realmente un monologo pero se le agrupa con los diálogos), Critón, Gorgias y Fedro de Platón.

11.- Circa 4 a.C.-65 A.D. y, quien al igual que su padre Marcos Anneo Séneca “el Viejo”, nació en lo que ahora es Córdoba en España

12.- Se hacía referencia a ‘el daimonion “, o voz mística interior, a la cual Sócrates se refería con frecuencia

13.- El Salvador o dios de la medicina

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