Wednesday, October 23, 2013

Elogio a la maldad pura y la verdadera causa de la contaminación ambiental


Es un lago lleno de cocodrilos y lagartos. Es la profesión que muchos han escogido, ¿Cómo se sentirá ser la mano que escribe por uno que otro pobre diablo? Saber algo de todo y regugitarlo enclíticamente primero y en la primera plana. Oscurecer los esclarecidos, publicar lo que sabe a mierda pero se vende y llena con platos aromáticos sus mesas e hincha sus sucias panzas.


Los ojos que leen también los ven; los ven esos ojos que leen y lloran dentro de las tumbas; por aquellos túneles largos y angostos de los cañones y de los carabineros, para qué decir que no cuando si saben desde donde nos apuntan y por quiénes...

¿Para qué todos los días? ¿Cuál es la necesidad del período en todos esos periódicos? No me digan, es por la misma menstruación de todos aquellos monstros, o sea, ¿Es injusta pero necesaria?

En cada momento, publicar, ensartar a títeratosos y tijeretazos, entre urdimbres y demás tramas, con sus dientes carieados, escondiendo las verdades entre mentiras cuasi-creíbles. 


Carajo qué feo es vivir así siendo olvidado inmediatamente después de haber sido "publicado," por lo menos me queda el periodismo de Don José Hipólito Unanue y Pavón; quién sabe si acaso algo de aquel de Racso, y penúltimamente, el de Hildebrant que aunque parece que cojea por su testículo izquierdo, para no escribir desde su cojón más acojonado, está virando hacia la parte intestinal de su ovario intelectual pero creativo, casi de manera pueril o inocente, pero al fin sin dar todavía su poto a nadie, al menos no enteramente.... quizás parcialmente lo esté haciendo o ya lo haya hecho es su oportunidas más "motesina," pero a mí no me consta o no se sabe.


Entonces, mis queridos especialistas especializados en asados y en ser invitados, cómanse entre ustedes mientras comen que de eso precisamente se trata; todo es una tienda o sino tambiés es de ratas; ustedes llenan los escaparates con sus textos, adueñándose de los momentos más siniestros o miserables, y que no nos sirven para nada.

Pero resulta que les es redondo el negocio, les compran la noticia, y ¿Cómo que no? El escarnio sí se vende a buen precio y a cualquier postor; la sensación es alquilada y se ve más fácil así meterles el turrón a todos por el centor del picarón y sin chancaca.  Así estás casi todititos, bien juntitos como si fueran una masa, haciéndoles seguir por unas avenidas luminosas llenas de recuerdos musicales o de goles magistrales.  Pero ustedes son "periodistas" de profesión y con su fe se manifiestan en una procesión sin proceso, esperanza, o ni siquiera con alguana oportunidad para un cambio hacia algo más digno y mejor.

Inmensa es esa cola que ustedes señoritos tienen que formar para mandarnos cada día hacia nuestra perdición,  que ojalá no deba ya de resultar definitive pues solamente veo como una constante al dinero contante y consonante...



Sí, hermanastros, están inmersos dentro de un lago de máscaras lleno de lágrimas, de miseria humana, allí cada cierto tiempo, como hormigas entre cucarachas enardecidas se les ve a ustedes grandes señores periodistas, triturándose, maldiciéndose, envenenando y envenenándose con sus voces extrañas entre lagañas conspirando patrañas, con sus propios dedos, y más que nada por la mugre que brota por sus uñas largas como sus tripas que se asemejan a sus inmundos sentimientos. ¡Nos están aniquilando! ¡Ya nos están contaminando, junto a ustedes, a todos... y lametablemente todo se está deteriorando! Son bichos necrológicos, aves de rapiña que no son de paso sino de carroña y por eso se arropan para quedarse a joder para siempre hasta que se disuelven con el detergente que les aplica el mismísimo tiempo. 

Incidentalmente, espero y conservo, o guardo, algo de esa esperanza, que no esperen que les de las gracias.... ahora sigan lavándose nomás esas manos todas cochinas, las mismas que usan para limpiarse el culo, con las que comen y por medio de las cuales manchan con su negra y amarga tinta escrita lo más sagrado que puede haber en esta vida, es decir: ¡La fe pública!


Sinceramente,


JMK


El habitante oriundo y original, de la margen izquierda del río Rímac

Si tienen algún comentario o pregunta o encuentran dificultad para digerir este mensaje o ir al baño por favor contactarme en el alcantarillado más cercano, o en su defecto en las letrinas públicas ubicadas en la Avenida Alfonso Ugarte allí les atenderán gustosas las ratas que comen de todo hasta las porquerías que suelen publicar....
Ya les he cruzado mis dedos por si acaso, contra con recontra.

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