Monday, September 24, 2012

Abrir la Tierra en el Momento de la Autopsia: Una Morgue Llena de Papas Refritas y Coca-Colas

by John M. Kennedy on Monday, September 24, 2012 at 1:52 p.m.



Sin abrir la tierra no puedes sembrar y para abrir la tierra aparte de tener un buen arado necesitas semillas y saber que el amor tiene sus limitaciones en la acción, en el tiempo con sus segundos y en las millas, aunque te crezcan pelos feos en tus mejillas.

El amor no mueve montañas pero las máquinas creadas por el hombre, y por medio del estudio de la realidad, sí lo pueden hacer. Ya se han movido algunas en la práctica tangible, mesurable y alcanzable de una situación determinada, o projecto o plan respaldado por los intereses de los intereses de intéres interesado de quién diablos sabrá.

Hay una tensión armoniosa, sincera y casi odiosa; es bien lamentable, parece enferma pero es real, en esas once supercuerdas de todo leptón, mesón y quark.

Hay toda una dimensión entre la racionalidad y la sensibilidad humana. Entre la empatía y la individualidad, entre el amor incondicional y el juicio.

¿A dónde está escrito el derecho para defender la vida propia, la libertad y la justicia?

Entonces cualquier hijo del vecino o de la vecina o cualquier hijo de tu dios, va a venir por aquí o quedarse por mi acá, para poder decírmelo a golpes y por su sacrosanto amor a una práctica o a un mísero ritual provenientes de las páginas vaginales de un libro que qué sé yo que dirá, y que no se puede quemar sin que te quemen y así te pueden hasta quitarte la vida, o amedentrarte con terror, o hacer cualquier cosa contigo, con tus hijos y con tu patria para castigarte con maldad y por todas las vírgenes imaginarias de su necedad.

¿Tiene una persona así que ser bienvenida, bendecida y amada? Es una masturbación mental si la respuesta es sí.

¡No! todo lo contrario, pero sí verla con empatía y afrontarla con fortaleza pero sin caer en irracionalidades parecidas. ¡No somos lo mismo! Uno es Humano la otra per-sona es una bestia humana trasformada por fundamentalismos, adormecida por la facilidad de creer en cojudeces desfasadas.

Defender los valores antes mencionados sin impornérselos a nadie, es nuestra civilización que ha aprendido a tolerar, pero que no soporta idioteces, fundamentalismos ni atrocidades ni menos cometidas en nombre de una fe fementida y abusiva.

Son valores milenarios los que constituyen nuestro bienestar, felicidad y manera de vivir. Sin hacer daño pero sin dejarse apabullar por nadie tampoco. Se llama la regla dorada pero mejorada. Pues está adaptada para las posibilidades que existen en este siglo 21, que ya no vivimos en la época de Cristo, Buda o los hermanos de Ramá, ni necesitamos leer los 24.000 versos del Majábharata para entenderlo.

Ha arado con su arado más añejo el gran maestro en el mar... los discípulos se marcharon despavoridos, los cojudos, y se fueron corriendo, huyendo de las tenebrosas verdades espectoradas sin tapujos, cada uno re-emigró hasta el lugar en donde sus creencias son aceptadas sin previo escrutinio de su veracidad, aplicabilidad, o verosimilidad.

El gran supremo y modesto maestro se quedó solo en las entrañas de Nueva York y su nueva bestia.

Él siguió arando el mar hasta viejo... aunque muy pocos lo comprendieron, todos sí sintieron analmente el estupor eterno dentro de la suciedad de sus cuerpos, ese vaho espinoso y profundo, aquel vahído mortal pero efímero y les dolió hasta los tuétanos cuando sintieron perder sus miembros completamente ideales. Huyeron a toda marcha al saber que las tonterías en que creían eran mentiras vanas, supertisciones frígidas y fantasías emaciadas por el tiempo.

Así como montados en búrbujas o en caballitos de mar, se fueron para adorar a la televisión, a las noticias de la radio, a Micky Mouse y terminaron por consumir vegetales en una morgue cerca a un desaventurado McDonalds, lleno de papas refritas, y Coca-Colas.

Pero aún ahí en en el momento frío y tenebre de su autopsia oyeron las sabias palabras de aquel gran, supremo, y exótico maestro.

 Aúmmmmmm... ¿Aúnnnnnnnnn... Crees en tonterías?

- Pedazo rodado de los archivos malditos de las: "Vidas ilustremente Desconocidas y "Necesariamente" Olvidadas"

John M. Kennedy T., NYC

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