Thursday, May 24, 2012

Sobre Los Circos y el Terrorismo o "Jochín, Jochín, Jaracho, Jochín Ispasiva"

by John Manuel on Thursday, May 24, 2012 at 2:46pm ·
 


Cuando vivía en Breña (mis primeros añitos de edad), ponían o acampaban en un terreno baldío pero curiosamente bien cercado una tremebunda carpa. Me parece que ese lote quedaba al frente de la Casa Hindú, que años más tarde sería derrumbada, y en su lugar se construiría  esa tienda anaranjada Escala Gigante , o sea quedaba al frente de la "secta" principal del partido "Arpíaista" o sea de las arpías.


Bueno, arpías salvo sus preclaras y varias excepciones, entre las cuales creo poder citar al jurisconsulto boxeador, Luis Alberto Sánchez o al gran Zapatón y a la misma Papaya y sus cincuenta años de Lucha sin "tomar" ni una sola "ducha", aquel preclaro y otrora (no confundir, por “atroya” en su “oroya”), político,  que por su afán y celofán constituyó la constituyente constitución del 79 y que ahora parece que nos rige como una vejiga natatoria, por que aparte que flota, está llena de gas.

Fue "papaya" que encaró precisamente a Hugo Blanco que más parecía negro porque no se bañaba muy bien que se diga el ‘púbico’ parlamentario, que dicho sea de paso te parla con su “mote” cuzqueño, y así haya o no Haya, se tiraba hasta pedos que en la bóveda bóvida del congreso consonaban con lo que ocurría e iba a ocurrir y desgraciadamente nos ocurrió en nuestra Limamanta Pacha y sin mucho Kausachun nomás nos metieron todita la revolución caliente hasta hacernos rechinar los dientes y por más de dos décadas sin compasión ni misericordia.

Allí fue que Haya o no Haya,  pidiéndole, casi con lágrimas en sus tres ojos, en otras palabras, Victor Raúl le imploró al Hugo Blanco, y desde su “ortocentro”, que cambiará para el bien de su propio pueblo, no sin antes expulsarlo del congreso sin derecho a gozar de sus remuneraciones por tres meses, y llamándole enfáticamente payaso, Haya le increpó  que en lugar de esa soga zarrapastrosa use una correa decente y en lugar de esas ojotas, sandalias o yanquis apestosas hechas de goma de llanta vieja, use zapatos o aunque sea medias y que se lave esos pies para entrar y respetar al congreso en representación de los que lo habían puesto allí.  Cosa más curiosa Hugo acató el consejo y ahora en lugar de ser trotskista se ha convertido en zapatista.    

Bueno ese era el “Hemicirco”, y nadie como Sofocleto para describirlo, él gran sabio peruano, nos lo hacía disfrutar muy bien. Acto o coito seguido, lo veíamos a Hugo Blanco vendiendo café negro al frente del congreso y diciendo, "Con esto primito ya me estoy ganando alguito", no se podía creer lo que él decía o hacía, después de todo era un congresista y todos nos matábamos de la risa por ello, pero no nos reiríamos por mucho tiempo…. Ya que en unos pocos meses de silencio, y pataplún con cataplín y su bum bum, las luces se apagaban, y oíamos a un ‘nubenauta’ risueño decir que algo que era Luminoso no podía dedicarse a apagarnos las luces, pero las luces se apagaban y  la ciudad se apagaba y se prendía como un árbol destroncado de navidad. 

De los cerros el mensaje de Chacalón bajaba entusiasta con esa nueva crema que nos embarraría para siempre, mientras que el Pestilente Gonzalo, bailaba en las camas con sus encamadas camaradas la murga, un paso doble, el morbo, una conga loca y en su propio griego una Zorba. 

El Hemicirco se convirtió en un fujimorato lleno de bromas y Payasos, de Santos ladrones, dolor y llantos. Las risas que estallaban de cuando en cuando nos convertían en trisas, dejando pánico,  con olor, sabor, sensación y dolor de la misma muerte en todo nuestro alrededor, y así entre circos, canciones, bellacos y villancicos entonados por villanos cambiamos todos los peruanos.

Desde los “hemicircos”, el congreso, "para-lamentarios," "parla-mentarios", "disputados", "di-putados", "cenadores" y "seno-doras", algo de nosotros habría ya completamente muerto en el Perú y fue para siempre.  Una diáspora peruana como una horda de avispas feroces y espantadas se fue pa' siempre y pa' dónde puta pudo, riéndose con lágrimas que nacían muy viejas desde las niñas de sus propios ojos agónicos. Se fueron a parir pa' otros pueblos, muchos hacia otros continentes.  Tal vez, he ahí la razón porque ahora hay mejor fútbol en Venezuela y en Ecuador, hoy por hoy en todo el mundo, no lo sé. 

Ah pero al final ¿Cómo se llamaba ese circo de tres círculos testiculares, que a diferencia del infierno de Dante de nueve círculos y dentro del cual confundió Dante al minotauro por el huevón de Gonzalo? -- y no hay que culpar ni a Dante ni a Virgilio, en esos tiempos no se usaban lentes, y es un punto aparte que Gonzalo tiene la cara de vaca con ideas, imaginación y pensamientos de burro en cuatro patas que provienen justamente del cerebro de las bestias o mulas de otro planeta, es un transgénico  de muchas maneras --  Ah ya, ya recuerdo, se llamaba  “El Circo África de Fieras”, que competía casualmente con un circo que se decía que era Ruso, y del cual ya no me acuerdo el nombre, solamente el eslogan de su propaganda que la pasaban por radio y televisión en aquellos tiempos, y solamente por el motivo cojudo que se lo aprendió muy bien un amiguito de barrio quien solía repetirlo muchas veces a toda voz y pulmón, hasta ahora no entiendo porque carajo lo hacía, pero resultó como una premonición a ese desgraciado destino que nos tocó vivir a todos los peruanos, de una u otra forma, junto con Marx, Mao, Lenin, y quién sabe cuántas otras fieras, payasos, bestias y magos, malabaristas, domadores, acróbatas, y claro, con ese patinaje sobre hielo por dónde uno siempre se termina por sacar la misma mierda… y así bien jodido acababas por hartarte, y lo mandabas todo, incidentalemente, a esa misma mierda.

Es así dejándolo todo te largabas, muchas veces y en muchos casos para siempre de tu patria. Onomatopéyicamente, el anuncio sonaba así, "Jochín, Jochín, Jaracho, Jochín Ispasiva" en los momentos previos en que las ideas senderistas y sibaritas casi nos destruyen por completo.  

Ahora veo que le hacen propaganda a un circo chino que va al Perú, aunque la China parece haber cambiado los circos no y son lo mismo; entonces me da "coso" el caso de ese circo y me pongo nerviosamente a gritar de nuevo: "Jochín, Jochín, Jararacho, Jochín Ispasiva" ¿Qué será? ¿Serán los jinetes de barbaros Atilas o la mierda verde de otra cagona ideología o cojuda revolución que no servirá nuevamente para cambiar o mejorar nada? "Jochín, Jochín, Jaracho, Jochín Ispasiva". 

En final de cuentas y por último, nunca, pero nunca más vivamos otro estado de cosas como las que vivimos hace poco, nada ni nadie justifica al terrorismo y con respecto a los circos, en el Perú no los necesitamos, somos por naturaleza comediantes, aún hay más, hemos vivido o sufrido, es decir los que hemos podido sobrevivir una Trágica y Divina Comedia, como es lógico y dable, pues ya no queremos ver más víctimas ni soportamos abusos en ningún lado o por ningún motivo y menos por fines de lucro, sean las víctimas, perros, caballos, tigres, leones, hienas, pulgas, y ni mucho menos, elefantes.

Simplemente y al unísono digamos  ¡No más a los circos! Por lo menos no al abuso de criaturas indefensas perpetrada por animales con caras de humanos.  Que se vayan a domar a su propia fiera que la tienen bien metida adentro de su ser huesudo y nada más.

No vayamos a comprar entradas para ir al circo, lo vemos ya en todas partes, y esos espectáculos son cosas del pasado cavernario y oscuro, y debe de pertenecer, como lo hace el tribunal de la santísima inquisición a un museo, donde sólo vamos, pero no a reírnos de lo pasado sino para contemplar con indignación los productos de la bestialidad humana,  de seguro iremos pero por voluntad propia, a aterrorizarnos de un estúpido e increíble pasado social y deshumano.

Está claro dile no al terrorismo y dile no a los circos también; tienen muchas cosas en común o como que una cosa atrae a la otra, al menos en mi experiencia personal pasó así, es por supuesto solamente una correlación pero aun así no se puede obviar u olvidar.  Además no hay necesidad de aprisionar, torturar y joder a los animales para nada.   "Jochín, Jochín, Jaracho, Jochín Ispasiva".     

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