Monday, January 02, 2012

Lecturas Para Comenzar El Año: Por Los Surcos De La Razón - David Hume Vivió Para Aprender


David hume nació en Edimburgo (Escocia) el 7 de mayo de 1711, sus pensamientos influenciaron el desarrollo del Escepticismo y Empirismo, dos escuelas que determinarían siglos más tarde la fenomenología, el positivismo y la corriente lingüística en la filosofía. (Léase: Auguste Comte, Gilbert Ryle, Ludwig Wittgenstein, o Bertrand Russell).

Hume fue educado en su casa hasta inscribirse a los 12 años en la Universidad de Edimburgo. Su salud se deterioró, después de trabajar por un corto período  en una casa de negocios de Bristol (Inglaterra) motivo por el cual partió hacía Francia.

Corrían los años de 1734-1737, mientras Hume se mantenía ocupado intensivamente con problemas de la filosofía especulativa, dedicándose a vivir para aprender, es precisamente durante este período donde él escribió, quizás, su más notable e importante trabajo filosófico titulado “Un tratado sobre la Naturaleza Humana” (3 Volúmenes), Este trabajo pasó desapercibido en su época, a tal punto que Hume exclamó acerca de éste, “para la prensa mi tratado nació-muerto”.  La causa de sus escasa acogida podría haber radicado en lo abstruso de su estilo, razón por lo cual veremos aparecer sus trabajos posteriores escritos como ligeros ensayos o a la manera de diálogos (ambos estilos determinan la moda de aquel entonces.) 

De vuelta en casa, en el estado de su familia – en  Berwickshire, una provincia localizada al Sureste de Escocia – y después de publicar su tratado, tornó toda su atención hacia los problemas éticos y la economía política sintetizando sus investigaciones  en dos volúmenes que llevan el nombre de “Ensayos sobre la moral y la política”, recibiendo éstos inmediata aceptación. Sin embargo nunca llegarían a concederle la cátedra de la universidad de Edimburgo, tal vez, por ser un conocido y confesado escéptico religioso y en aquellos tiempos no era bien visto ser ateo, agnóstico  o libre pensador, inclusive las autoridades calvinistas lo miraban con mucho recelo. Así es que tuvo que contentarse con aceptar ser nombrado, tutor de un demente, el Marqués de Annadale y dar algunas conferencias en las universidades. En 1748 aparecen sus “Ensayos Filosóficos concernientes al entendimiento humano”, llamado después “Indagación concerniente al Entendimiento Humano” esta es la obra más leída y conocida del autor.

Era el Año 1751 cuando Hume decide residir en Edimburgo, después de 365 días aparecería la publicación de “Discursos Políticos”; en 1753 otra vez no llegaría a alcanzar el profesorado en la Universidad, no obstante acepta el cargo como bibliotecario de los defensores de la biblioteca de Edimburgo. Durante los 12 años siguientes se quedó en Edimburgo trabajando en su obra de 6  volúmenes: “Historia de Inglaterra”, la cual se publicó en un prolongado lapso, oscilando éste entre los años 1754 y 1765. 

Hume se encontró de pronto trabajando como secretario en la embajada de Gran Bretaña en Francia (entre los años 1764 y 1765), allí fue recibido y tratado muy bien, especialmente por los círculos literarios franceses, haciéndose amigo del famoso filósofo Jacques Rousseau (su tratado político, “El contrato Social” – 1762, sería el semillero de la revolución Francesa-1789). Por esos años pasa un caso anecdótico e insólito, en cuanto Hume llevó de visita a Rousseau a Inglaterra, el francés plagado de delirios de persecución acusó al escocés de conspirar en contra de él, disolviéndose la amistad en medio de debates y altercados públicos entre ambos.

Hume se retiró a Edimburgo, después de servir como subsecretario de estado en Londres (1768) donde pasó el resto de sus días. El murió después de una larga enfermedad apaciblemente, un 25 de agosto de 1776. Su autobiografía fue publicada póstumamente en 1777, así como también sus “Diálogos Concernientes a la Religión Natural” (1779) estos últimos fueron escritos desde mucho tiempo antes a la fecha de su edición, pero fueron retenidos por su escéptico contenido y para evitar confrontaciones con la dirigencia religiosa de aquellos tiempos; en estos diálogos se hace una crítica contundente a  la existencia del “creador”, lo que les pareció a muchos que afectaría negativamente a los preceptos eclesiásticos de aquel entonces. 

He resumido su vida y señalado sus obras, ahora discutiré lo mejor que pueda el contenido de su filosofía, i.e., sus ideas. La posición filosófica de Hume fue influenciada por los filósofos Frank Hutcheson, John Locke, y el Obispo George Berkeley. Hume, que junto con Berkeley diferenciaba la razón de la sensación, llegó aún más lejos que el Obispo sosteniendo que la razón y los juicios racionales son simplemente asociaciones habituales de distintas sensaciones o experiencias. 

En un “revolucionario” paso en la historia de la filosofía, Hume rechazó la idea básica de la relación causa-efecto, argumentando: “La razón nunca puede mostrarnos la conexión de un objeto con otro sin la ayuda de la experiencia y la observación o su conjunción en todos las instancias pasadas.  Cuando la mente, entonces pasa de la idea o la impresión de un objeto a la idea o creencia de otro, este proceso no esta determinado por la razón,  pero por ciertos principios, lo cuales se asocian junto las ideas de esos objetos uniéndolos en la imaginación” (¿Es por aquí donde comienza en asociacionismo y la epistemología? Del Griego “episteme”, i.e., “conocimiento” y “logos”, o “teoría” i.e., rama de la filosofía concerniente con la teoría del conocimiento).

El rechazo de Hume al concepto de la casualidad implica un rechazo a las leyes científicas, la cuales estás basadas sobre la premisa general de que un evento necesariamente causa otro y de esta manera siempre sería o podría ser predicho. 


De acuerdo con la filosofía Humeana, entonces el conocimiento de la materia es un hecho imposible. A pesar de su reñida postura, y a la manera práctica, él libremente admitía que la gente tenía qué pensar en términos de causa-efecto, teniendo necesariamente que asumir la posibilidad del conocimiento de las relaciones entre las ideas, e.g., las relaciones de los números en matemáticas.

El escepticismo de Hume también niega la existencia de ambas substancias: La espiritual postulada por Berkeley y Locke y la substancia material, llegando aún más lejos de nuevo estos dos filósofos: Hume negó igualmente la existencia del ego individual, manteniendo con firmeza que los humanos no tienen constantes percepciones de sí mismos como entidades distintas a ellos: “No son nada pero un conjunto o colección de diferentes  percepciones”

Su pensamiento ético sostenía que el concepto del mal y el bien no es racional, pero se origina en consideración a la felicidad que ese concepto cree merecer uno mismo. De acuerdo a su Punto de Vista [PdV], lo bueno de la suprema moral es la benevolencia, desinterés personal con el deseo al bienestar general de la gente en la sociedad, el cual Hume asume es importante y consistente con la felicidad individual.

Como historiador Hume rompe con los esquemas tradicionales del mero recuerdo cronológico de guerras y triunfos de un estado, dedicándose a describir como la economía y las fuerzas intelectuales desempeñaron un papel protagónico en la historia y desarrollo de su país; su libro: “La historia de Inglaterra” fue considerado por muchos años como un clásico a pesar de algunas errores, mayormente, con respecto a la manera que realmente sucendieron los acontecimientos que describió o citó en su obra.

Hume también contribuyó con la teoría económica influenciando al filósofo y economista escocés Adam Smith (Comparten ambos un monumento dedicado a ellos en Escocia) como a otros posteriores. Incluye en sus creencias la aseveración en que la riqueza depende no del dinero, sino de las mercancías, además reconoció que el efecto fundamental de las condiciones sociales sobre las condiciones económicas.

David Hume no solamente ha dejado una huella importante para todos nosotros, él ha cavado muy hondamente en la filosofía con razones cérteras, con poderosos argumentos; desde su posición se combate precisa y duramente a las supersticiones, es así que su escepticismo nos fuerza a aceptar nuestras limitaciones, declara o define a nuestras percepciones y experiencias como las fuentes incuestionables de lo que asumimos o suponemos es nuestro conocimiento, su perspectiva ilumina entonce el análisis filosófico-científico hasta estos días y tomando mayor importancia día a día.

Hume ha demarcado muy claramente para las mentes inquisitivas un cauce para que éstas prosigan, con mayor certitud, en un terreno que aunque fértil necesita ser arado mucho más aún, para que la humanidad continúe el progreso únicamente “por los surcos de la razón,” en pos de esa eterna y encomiable búsqueda por la verdad. 

¡Oh! Discúlpeme maestro Hume…de la observación de las ideas y sus relaciones dentro de un marco más o menos perdurable por medio de nuestra experiencia y sensaciones, empero asistidos, sino le fuera molestia alguna, por medio de una computadora personal, para el susodicho cuasi-efecto de mejorar la capacidad de entender las  probabilidades, más fácilmente, de aquella eventualidad relativa en la que parece ser que existimos de algún modo, aceptándola ésta como virtualmente real, pero “sabiéndola” incierta y por lo tanto no-verdadera en un porcentaje, tal vez, infinitesimal de incognoscible magnitud que nada tiene que ver con la magia, ni mucho menos con la metafísica, ni las religiones, sino únicamente por nuestra manera de pensar acerca de nuestra circunstancia y experiencias.  


(JMK/NYC/ as published in El Arado, viernes, 18 de noviembre de 1994)
         

Pensamientos de Hume
 
La avaricia, el estímulo de la industria
 
La belleza en la cosas existe en la mente que las contempla, también traducido como: La belleza está en lo ojos que la busca
 
El testimonio es suficiente para establecer un milagro, salvo que el testimonio sea de tal tipo, que su falsedad sería más milagrosa que los propios hechos por los cuales se esfuerza en establecer.
 
Contraponiendo una especie de superstición con otra, disponiéndolas para que la polemicen mientras que nosotros mismos, durante su furia y forma de ver las cosas, felizmente escapamos adentro de la calma que ofrecent las regiones de la filosofía.

La razón es y debe ser la esclava de las pasiones y nunca puede pretender algún otro trabajo más que el de servirlas y obedecerlas.

Bibliografía

Hume, David. “The Life of David Hume.” "La Vida de David Hume." Varios editores, la autobiografía del  filósofo, publicada en 1776 en Londres.

Mossner, Ernest C. “The Life of David Hume.”
"La Vida de David Hume." Oxford, 2ed, 1980.  Revisión de Un Retrato Entrañable.
David Hume and Adam Smith


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