Thursday, July 22, 2010

La Magnífica e Inolvidable Joya de América: Guerra En Fukuoka

La bandera de La Ciudad de Fukuoka
Que nadie ose a decirlo de otra manera: "La Bachata es todo un género musical completa y definitivamente original y genuino de la República Dominicana." Es una música meramente bucólica no sólo por su cadencia si no porque se originó en el campo, dentro de los paisajes rurales de la bella y caribeña isla de la Hispaniola. 


Los conocedores ubican sus orígenes hacía la primera parte del siglo XX, sin embargo yo sospecho que esta música proviene de la mismísimas inspiraciones del pueblo taíno clásico, que llegaron y se fusionaron con pueblos antillanos aún más originarios  de esa región, como los Guanahatabayes o Siboneyes. 

Es decir yo pienso que esa música en realidad es ancestral, o sea el resultado de un estilo de vida muy natural, de una cultura pura y romántica, viviendo dentro de un ambiente paradisíaco. 

Una Bachata con su ritmo te transporta a un lugar en el cual aunque no estés acompañado, te da ganas de moverte y sientes en tu cuerpo las vibraciones mismas de la vida. Tu humanidad se transforma en melodía, tu corazón palpita con alegría de saber que de alguna manera alguien te quiere, te ha querido o muy pronto te querrá. Escuchando una bachata, entiendes las caricias de las  brisas navegando en una hamaca el mar caribeño. Una Bachata es realmente un sueño. Ahora imagínate cuando bailas una Bachata con el ser que has elegido para compartir tu vida... No hay palabras.

Pero que  magnífica e inolvidable es la Bachata de Guerra en Fukuoka, es una joya, como una unversidad o como una catedral de sabor tropical.  Sí otra vez Juan Luis Guerra, que como ser humano es un estandarte para la cultura Dominicana y para el mundo entero, pero claro, ahora nos adueñamos también, al sentirnos orgullosos de que el "hermano" es de América y que su música él la produce y la canta en español. 

Me dedicaría a mencionar las innúmerables y abnegadas labores que este extraordinario cantautor realiza por el bien de los demás en su país y en el  extranjero, como aquel hospital y muchas otras cosas más, pero dejo eso como una tarea para que cada cual considere el ejemplo que está prodigando Juan Luis Guerra a otras personas y  a muchos personajes que ostentan aún más fama y dinero que él. 

Lo que quiero real y finalmente, es hacer hincapié en uno de sus últimos exitos: "La Bachata en Fukuoka", con esta canción paradójicamente, "Guerra nos ha hecho la Paz," porque la canción transmite el oxigeno del amor. Con esa harmonía suave y deleitante, con cada nota bien acompasada, "El Guerra" ha "pintado" de nuevo a La Gioconda pero esta vez lo ha hecho con pura música nativa.

Es aún más, me atrevo a pensar, que esta Bachata es medicinal, porque te provoca sonreír, un verdadero ansiolítico porque te da calma, sonríes pero no a carcajadas, si no que lo haces con tus ojos cerrados muy serenamente, decidido pero con la santa paciencia y con todo tu ritmo. Tengo que confesar todavía no la he bailado con nadie, solamente cuando la oigo me imagino haciéndolo pero como ya lo dije al principio, con la brisa sensual de las "caderas" que emanarían del vaivén de aquellos buenos vientos caribeños. 

De rodillas, con algunas lágrimas deplegadas cual rocío en mis ojos por la emoción de sentirme tan bien, solamente me resta darle mis más sinceros agradecimientos a Don Juan Luis Guerra, porque en este tiempo en que sólo se eschucha por todos los medios a la Gaga o a tanto reguetón y demás cucarachas, Usted, "Ministro" Guerra, ha podido trasladarme por medio de su música a esos tiempos tan románticos, a los cuales pertenecieron mis  padres y abuelos. Tiempos aquellos donde seguramente el amor era lo más primordial de la vida, y donde había más respeto hacia los sentimientos verdaderos como también por los sentimentales. 

Usted, no puede ser Guerra, es Juan Luis Paz y Amor, es más también es Doctor porque aparte de mantener un hospital me ha bajado maravillosamente todita la bilirrubina. Tienen que ser infinitas las gracias, porque noy hay dinero que pueda pagar la alegría que produce su música a cualquier ser humano, ya sea en Africa o en el Japón, el que la escucha es feliz sin pastillas, y sin hacer el menor esfuerzo, en sólo un momento se siente uno como nuevo y se encuentra listo para amar y para cualquier clase de amor. 

Entonces desde Nueva York, y muy, pero muy sinceramente, por Juan Luis en Paz y Amor me voy a bailar con esa magnifíca e inolvidable  joya de América : La Bachata en Fukuoka pero con todo mi corazón.




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