Monday, August 04, 2008

Teresa: La Flor de Amancaes de Color Rojo Carnesí - Nicomedes Santa Cruz y Victor Jara

[[Respondiendo a un Amigo]]

Lo del cabe entre peruanos, también tienes mucha razón, es que no sólo le pasó a Chocano, que si encontró a aquel loco fue por los rumores de que él poseía un mapa de un tesoro. Creo que no estaba tan loco aquel personaje y estoy investigando más que fue lo que realmente pasaría con éste después. Parece ser que fue por una venganza que pudo muy bien provenir del Perú. Por lo visto el loco sabía más de lo que debía ¿cómo, tenía cable o DSL? De todas maneras, lo que sí se sabe, como lo dijo Francisco Bendezu, es que a la obra de Chocano la han querido sepultar, mas parece que fue todo en vano; pero tampoco debería haber sido así, empero nunca lo consiguieron ni lo consequirán jamás. Chocano fue lo que fue (y que fue mucho, eh), pero su poesía es lo que es, y lo será siempre: Eterna y punto.

Pero como decía Tealdo, “No se salga del tema;” entonces vuelvo a él, ¿Quién pudiera arremeter con más contundencia contra un Peruano que otro Peruano? Es difícil, pero puede ser una realidad. Creo que pasa más en tus tiempos y por tus lares ahora. Pues cuando yo era aquel habitante feliz y contento de la margen marginada e izquierda del río Rímac, nos queríamos mucho y aunque nos metíamos nuestros zapatazos, levantones, cocachos y golpes no nos faltaba, nuestro "Rinconcito Cajamarquino", y nuestra "Rosita Ríos".

Justamente al frente de ese restaurante [Rosita Ríos] hay o había una “bajadita" y al buen decir de los de mi época, me saqué la verdadera “chochoca” y me rompí la crisma cuando a toda velocidad y sin miedo bajé por ella en mi bicicleta. Yo me imaginaba que lo que conducía no era otra cosa más que una nave atómica. Bajé aquella empinada, a la vista y paciencia de un amigo, al cual previamente había invitado justamente a que me acompañara a gozar de tal "aventura", él, más cuerdo que yo, desistió al instante y prefirió deleitarse del evento pero simplemente como espectador y nada más. [A él] Le llamábamos “Coqui" (me parece porque su nombre era Jorge, su mamá le llamaba Jorgito, luego coquito y al final Coqui o también hay quienes lo escriben con "k" come en "Koki") y así él fue el testigo de este episodio tragicómico, pero en su momento muy doloroso para mí.

Cuánto y con que ganas se rió, no lo puedo describir aquí, pero lo hacia de tal manera y con tal ganas, que cuando me contaba con lujo de detalles lo que había sucedido, yo me enojaba [por no escribir me encojonaba] mucho con él, pues Coquí, alucinaba a carcajadas recordándose como me vió volar a mí junto a mi bicleta por los aires. Sin embargo, tengo que rescatar que él me ayudó a sacarme la piedra, de unas dos pulgadas, que se me había incrustrado parcialmente, en la parte baja del lado izquierdo de mi espalda. Creo que hasta ahora Coquí se podría estar riendo, pues en aquel entonces, no dejaría de reírse todos los días acerca de la "hazaña" y esto le duraría casi un poco más de un mes. Cada vez que se recordaba de como yo apenas con mucho dolor me pude levantar de aquel encontrón y de como quedó mi bicicleta "Mister" tan destartalada después de mi proeza, [él] soltaba cada carcajada, creo que sólo paró de bularse cuando me vió que estaba algo repuesto físicamente y que no podía hacerlo más [de burlarse] sin que yo me pudierá amargar de verdad. Dicho sea de paso hoy todavía tengo las marcas en mi espalda, siempre me preguntaban en la playa, "¿por que te quitaste ese tatuaje?" o me comentan, "Oye, que raro sitio en el cual tenías tu tatuaje, ¿nó? pero te quedo siempre la marca. ja ja ja ja..." En fin cosas de la vida, felizmente después de unas décadas ya casi ni se me nota la tal cicatriz.

Cuántos cabes, patadones, codazos, levantones, y puñetazos, no me gané jugando en la pampa de Amancaes (Algunos fuerzan el uso del vocablo "Amancayes" por ahí últimamente) o en la calle de mi barrio "La Manuel Vargas" al frente del estadio "Alejandro Villanueva". Jugué al compás de los valses y polcas y; sin zapatos algunas veces. Para jugar nosotros apostábamos con aquellos soles grandes (ahora, que todavía conservo unos cuantos de ellos de recuerdo, me llaman la atención de verlos tan enormes) y nos peleábamos en "mancha" y contra un "manchón"; entre tonderos y marineras, con fugas y resbalosas eramos todo un pueblo en ebullición y nuestros héroes eran Mipayachi y Don Pedro Pablo Perico León.

Me acuerdo que los zambos Acevedo, siempre me miraban con desconfianza, con mucho aire de recelo y medio-sesgadamente, como aquel quien la disimula [la antipatía] pero no tanto, pues el "coso" era que yo siempre estaba tras de su hermana, Teresa. Me apasionaba la exótica belleza de Teresa. Mas todos en el barrio se reían de mis vanas pretensiones e ilusiones de niño pre-púbico. Imagínense la risa que les daba mi sonado romance por Teresa, entre "cheva y cheva" yo era la misna muerte de su tiempo. Peor para mí aún, era la época en la cual Charlton Heston protagonizaba la película: "El Planeta de los Simios", y según ellos yo la remataba por todo "Ciudad y Campo" . "Era todo un error el vincular mis nobles sentimientos así", yo renegaba para mis adentros, de todas aquellas bromas de mal gusto; pero la "Peña Ferrando" y "loquibambia" estaban aún gigantescamente de moda y en apogeo; y no importaba que yo lo viera o sintiera de otro modo. En el Perú no hay quien se salve y yo me sentía en aquel "Trapolín a la Fama" o en el escenario de cada Sábado Gigante sagrado de un canal de televisión.

Es que realmente tenían razón, relativamente hablando. Teresa, era mucho mayor que yo. Yo tenía apenas 11 años y ella quince-años todititos cumpliditos, no obstante muchos que la veían le echaban 20. Un muslo de Teresa equivalía o era exactamente igual, al grosor de mi caja toráxica incluyendo a mis dos hombros en esa ecuación. Sin embargo yo calculaba que todo se debía a que yo estaba algo delgado, pero no era sólo así, la piernas de ella eran musculosas, voluminosas y definidas. Para mí, ayer como lo es hoy, en el amor, no hay edades y no se conocen las fronteras, ni de razas, ni de credos, y esto era más aún verdadero para mí, en aquel tiempo que era un niño, mozo y aventurero.

Yo me sentía tan fogoso y en medio de todas esas llamaradas me encendía casi eyaculatoriamente, y le componía canciones y hasta valses [Me inspiraba en la morena de oro del Perú es decir Lucha Reyes]. Lo hacía todo a escondidas de todos, y solamente para aquella rosa que para mí era Teresa; pero muy especialmente no quería que sus monstruosos hermanos se dieran cuenta de mis sinceras poluciones nocturnas que profesaba fielmente por su hermana cada madrugada después de una misa. Es más no sólo yo les tenía cuidado, ya todos los del barrio les tenían mucho respeto y hasta miedo. Se lo habían sabido ganar a golpes y por las muchas peleas callejeras, las famosas mechaderas, en las que uno o el otro hermano sabían moretear a cualquiera muy fácilmente y con destreza (Kimbo, es pequeño en comparación a ellos). No faltaba siempre por ahí alguno, que en voz muy baja y susurrante, como el sonido de una serpiente viperina o muy venenosa, y algo trémula de miedo, me murmuba al oído advirtiéndome con ese tufo a cevada bien mamada: "No te metas con ellos, 'huevón', que te van a poner tan morado como la mismísima chicha pero en el día del Señor de los Milagros, y vas a ver, te vas a ganar un apanado, cojudo, que te vas a quedar tan apretado como un tamal pero dentro de una humita."

No obstante de tan elocuentes y prudentes consejos, mi pensamiento estaba concentrado sólo en ella. Teresa, era todo lo que me interesaba y estaba tan dentro de mi alma. Teresa, la exuberante, enorme, robusta, atractiva la Teresa, yo pensaba, toda una fruta curva, de la huerta más perdida y del jardín más inusual. Un manjar blanco de color negro. Teresa era única, su voz era preciosa y su cuerpo era monumental. Para mi Teresa era rubia y dorada, pues su alma y su corazón me parecian los dos de oro. También ahora, tan fácilmente, se me vienen a la memoria, los comentarios "realistas" que hacían los fulanos más "sabios y vivos" filósofos requisitoriados del hampa en aquellas famosas esquinas de aquel barrio, y de algunos maestros de la escoba, con sus compañeros de andamio, o carretilla, cuando comparaban cachacientamente al cuerpo de Teresa, con el del guapo Ben, sí pues... aquel, él de los cuatro fantásticos pues; yo me ponía rojo de ira cuando me lo decían, porque me parecía que no había ningún paragón posible entre ellos dos. Los labios de Teresa eran mucho más grandes y carnosos, que esos rocosos del superhéroe. Además, ella tenía sus labios más rojos que el mismo rojo carnesí (es así que yo muy emocionado en la bañera me ponía a cantar como todo un "Sandro": "Tus labios de rubí de rojo carnesí, parecen murmurar mil cosas sin hablar y yo... que estoy aquí trantando de decir mejor será que hoy me marche yo de aquí .... yo.. yoooo te amooo.. vida yo te amoooo ♫ ).



Acá está la canción de Sandro "Yo te Amo"




Para mí, Teresa era la misma encarnación de la flor del Amancaes, sólo que más oscura y misteriosa que la flor de la canela. Era bella, y su belleza yo la encontraba más que nada en su manera muy especial de ser. Nunca ella se burlaba de nadie y apesar de mis "cachacientos" intereses o intenciones; me trató con mucha paciencia y cariño; aunque tengo que confesar yo estaba cargado de imaginaciones que iban mucho más allá de ser meramente platónicas, 'en verdad os digo' yo anhelaba conocer toda la "realidad posible" con esa flor "pampeana" de los Amancaes. Pero a la vida yo sólo la alcanzaba a entender a "media caña" y por las versiones directas del 'fidedignísimo' "enano Pancho", un amiguillo, quien era cerca de tres años menor que yo, pero que según él ya había hecho "investigaciones" oculares en el campo de Marte, en el parque de la reserva y el Universitario. Es más, Panchito, haciendo honor a su nombre, ya había puesto todas sus manos, dedos y quién sabe más en la "masa" de una hembrita, y había conducido algunos de sus "experimentos" en vivo y en directo con el permiso y aprobacián de su prima hermana mayor. Yo no me quería quedar atrás tenía datos fehacientes basados en mis estudios "superiores" acerca de los "grandes" (adultos) y por los programas que miraban ellos por la televisión y que yo espiaba constantemente por la curiosidad de niño y más que nada para aprender a como lidear con Teresa. Pancho estaba años más adelantado que yo, su "educación" en la materia del amor y las mujeres estaban a "nivel universitario", un verdadero "profesional", un erudito a tan temprana edad, me parecía, Pancho. Para mí, junto a los hermanos mellizos, los "cochinitos", era él todo un verdadero genio del "amor misterioso".

A pesar de mis denodados esfuerzos Teresa no era "pampera", todo lo contrario, ella sí que era toda una dama y aunque algunos osaron a ponerle el apodo de tarántula por sus tremendos y sobresalientes glúteos, sumados al color aterciopelado que tenia su piel, yo la respetaba mucho. Años más tarde, ella llegaría como lo hace una verdadera amiga, a ofrecerme su guía y apoyo desinteresadamente, en una parte muy importante y crítica de mi vida, y así llegó a ser y será siempre una gran amiga. Teresa era muy buena cocinera. Ella se dedicaba al cuidado de sus hermanos y les daba de comer a todos ellos. Yo nunca los terminé de contar y de conocer a todos sus familiares, pues casi siempre y a menudo se aparecía uno más en su casa. Eran muchos pero muy unidos todos ellos. Comí de su "arroz con pato" (que diera yo ahora por tan sólo oler aquella comida de nuevo) degusté de su carapulca, cau-cau, ceviche, escaveche, frijoles, humita, pancita frita, pallares, ocopa, tamales, riñón saltado, chicarrones y mazamorra. Yo realmente me beneficié por el cariño con que me trataron. Mas nunca pude conocer a Teresa al desnudo, o de otra forma, es decir nunca pude desvestirme de la casaquilla más íntima con ella, lo escribo como lo diría Ferrando, "con lagrimas en los ojos." Fue algo idílico y ahora es completamente maravilloso y puro, lo que me ocurrió de niño. Ahora, de Teresa me queda solamente el recuerdo de su sonrisa, su vitalidad y la belleza de su personalidad. [Teresa] Jugaba muy bien al vóleibol y entonces había que tenerle cuidado por eso, si Teresa se enfurecia, te podías terciar con ella, quedar ciego, tuerto, mudo o las tres cosas, pues de un sólo, soberano, y rapidísimo cachetadón te podía voltear la cabeza varias veces alrededor de tu cuello, precisamente dándole el mismo efecto con que ella hacía sus "mates" perfectos; cabría recordar que eran muy pocos los equipos nacionales en el mundo que les podían ganar a la peruanas de aquellos tiempos en Vóleybol, Lucha Fuentes, Pilancho Jímenez, Ana Cecilia Carrillo, La Tait y muchas otras eran una chicas extraordinarias, valuartes de nuestra generación.

Las manos de Teresa también podían cubrir una pelota de básquetbol sin dificultad aparte que eran callosas de tanto cargar esas pesadas canastas que traía desde el mercado, o como le llamaban al mercado por ahí, "la plaza", hasta su casa, y así Teresa sacrificadamente lo hacía casi todos los días del Señor. Pero yo igualmente que amaba el peligro, no lo amaba a tal extremo como para contradecir a Teresa para nada, era peligrosísimo y nunca pensé en hacerlo, ni hablar de eso, ni tampoco sus hermanos se atrevían a ello, pero no había tal necesidad, Teresa era, por lo general, de buen genio. Por otro lado, yo me imagino que los estofados y las mazamorras que su mamá y ella preparaban para la familia eran tan nutritivos (como deliciosos) que eran la causa principal de la temeraria muscularidad que llegarían a desarrollar todos sus hermanos, sobrinos, concuñados, allegados y hasta yo mismo desarrollé un buena musculatura y aunque me costó mucho trabajo llegué a ser Mr. Perú.

De cada "Acevedo" podían "salir" dos "Azcas" (Hijos del otrora gran arquero y capitán de la selección Peruana: Rafael Azca), y los Azca son bien fuertes y altos, pero aquellos "Acevedos," en comparación, lo eran aún mucho más. Los Acevedos eran unos fisicoculturistas naturales, bien proporcionados, nada de grasa en sus cuerpos, tenían mucha fuerza y velocidad, no necesitaban de esteroides o otras "pilas or hierbas", nacieron así "macetas".

Es de ahí, del seno de esta misma familia, pero desde chincha, que salió precisamente, y más que nada por recordarlo en estos momentos que ya son olímpicos, "la saeta de chincha" o "la saeta peruana", una "bala" llamada Fernando Acevedo; 10.2 en los 100 metros planos, él participó en Múnich ’72 representando al Perú, era uno de nuestros orgullos.

Así, entre la saetas fornidas, la “santa chepa”, aquel 'gadget' hecho de un palo seco y enorme que usaba el profesor del colegio Lima San Carlos, Calderón (el popular "cara 'e bolsa") para combatir nuestra ignorancia por medio de dolor, sudor, y del terror; y pasando por el túnel forzoso del tiempo, entre patadas, y besos, yo forjé mi alma solitaria, cuasi-esteparia, la cual por dónde he ido, para donde vaya e iré, será, y seguirá siendo lo que fue y lo que vino hacer y es: Peruana.

Con respecto a Los chilenos, el tema es bien gordo y grasoso, me he encontrado con todo tipo de ellos, y como los hay en el Perú, los hay en Chile sin duda. Tanto en Chile como en el Perú, hay gente consciente y educada. Hay "Graus" y "Prats". Cómo no acordarse de la vida y obra de Neftalí Reyes, quien se ganó un Nobel, pero que en tiempos de dictadura se las vio muy negras como poeta solidario o a Gabriela Mistral o olvidar de habernos reído por las ocurrencias de "Los Caporales". Siempre en el Perú, no me cuesta para nada el escribirlo, pues es verdad, hemos sabido reconocer y dar la bienvenida sin problema a todo lo bueno que tienen los Chilenos, por ejemplo, la "Manzana Chilena" o "Los Angeles Negros". Otro caso lo tenemos con el cantautor, Víctor Jara a quien desafortunamente le fue mucho peor aún que al mismo Neruda; o el de José Donoso Yáñez, pues a él no solamente hay que reconocerlo, a él, también habría que leerlo mucho más, especialmente, a su obra, con la cual parece ser que se ha tipificado parcialmente al "boom de la literatura latinoamericana", es decir, “El obsceno pájaro de la noche”.

Pero, hay que vigilar, los intentos de ciertos vándalos y recalcitrantes tanto de un bando como los del otro. Así que, sí, hay cabes peruanos, pero hay inteligencia peruana también y hay que esperar naturalmente que haya la inteligencia Chilena. Lo importante es que se entienda que ambas operan al servicio, y muchas veces sin quererlo, de otros fines; como que facilitarían un poco más la labor de la venta de armas para quienes las fabrican o están interesados en venderlas. Otra inteligencia se aplicó en Costa Rica; por ejemplo, ¿qué país se atrevería a atacar militarmente a Costa Rica, sería una cobardía? ¿Cómo or por qué razón atacaría alguién [alguna nación] a un país que no tiene fuerzas armadas? y aún con todo, con los millones que ahorra Costa Rica en eso, así mismo, no les va tan bien económicamente que digamos, tal vez, De Soto nos lo pudiera explicar mejor que Vargas Vila, pero lo he comenzado a dudar desde ya y bastante.

La disciplina, es importante, pero en el Perú todos lo cuentos son verdades inmorales. Ya no sólo brota la pus ahora la prensa la vende y la explota ¿Qué diría Gonzáles Prada, al ver los Vladivideos [peruanismo acuñado para especificar a esos vídeos y ahora un término super reconocido] o la aparente y temida triple alianza aprafujimotesinista que parece estar ya en su segunda version, "2.0" preparándose para el 11? bueno a comprar churros llenos de pus que sabrían mejor que aquella espeluznante pero políticamente plausible realidad triunviral y virósica, es algo así como el regreso del "Dark Knight" pero sin Batman o Chespirito para salvarnos o defendernos. [El vídeo es un chiste para el guazón, tuve que sacar el otro poque Time Warners lo restringió, hace unas horas. Una pena porque es la mejor parte de la película; Heath hizo es una de la mejores actuaciones últimamente y sin duda es el mejor Joker que yo he visto, deberían haberlo dejado total ya han ganado bastante plata, tal vez escriba sobre ello. Pero lo que casi daña esta película fue el mismo Batman, algo tenía, parece ser que estaba hablando por una botella y desde el esófago, entonces este vídeo responde a ese problema y ellos lo hacen muy bien y es chistoso, lo pongo como un consuelo]








¿A quién identificarías como El Joker de la Política Peruana?

La mejor disciplina en el Perú, tal vez sea no ternerla. Creo que ahí está representado algo de nuestra verdadera cultura, somos un mosaico multicolor que ha acrisolado y ha pasado milenios soportando guerras y desasosiegos, abusos y traiciones. Pero por alguna razón estamos ahí mismo, no nos hemos desensamblado, aunque no nos queremos tanto y no nos hemos, multiplicado mucho tampoco. Por ejemplo, Colombia que consta con un poco menos de extensión territorial que el Perú, hace muchos años que tiene más de 40 millones de habitantes. Nosotros, en cambio no alcanzamos los 30 todavía. Pero nuestra disciplina como nuestro amor al ser puntuales dan quehacer a cualquiera en el mundo entero. ¡Qué chicha, porque es nuestra carajo!

Me dices que te gustan los "bichos o bichitos", especialmente los que tienen ceros y unos. Pues acá te pregunto lo que en sus decimas preguntaba Don Nicomedes Santa Cruz a todo aquel que fungía de ingeniero, lincenciado o architecto. Ahora es para que le respondas a él y no ha mí, Lo puedes hacer en Ruby, PERL, PHP, en cualquiera de los lenguajes "C," sea el primigenio, el “sharp (#)” o “el más más (+ +)”, ¿quién sabe? en XML o aunque sea en Javascript. Si quieres resucitamos a Edsger W. Dijkstra, QEPD y lo ponemos junto con el Profesor y Doctor Donald Knuth para que te ayude. No pe'.. no... los invites: ni a Bill Gates ni a Steve Jobs, porque ellos son tan sólo unos pobres [de espíritu] y tristes vendedores ambulantes pero con mucha suerte, y no entienden nada de lo que venden. Sí a esos sí, definitivamente, a Richard Stallman y quizás a Eric S. Raymond también, porque tienen alma y talento propio. ¡No! ni se te vaya ni a ocurrir invitar a Linus Torvalds para que te ayude, él es solamente el quien dió la idea del kernel a la comunidad y probablemente ya esté metido dentro del desarrollo de ese miserable y escuálido microkernel con cual Microsoft quiere ahora reponerse de la guerra que ya perdió contra GOS “Google Operating System” [Sistema Operativo de Google]. Lo único que quiere Microsoft es continuar haciendo lo que ha venido haciendo, y desde que fue creada, en primer lugar, es una empresa con muchos fines e intenciones de lucro, y eso es todo que no hay nada más ahí; ya más bien parece una macro-aspiradora "pulperíca" o "Medúsica o igual una chupacabra global y cibernética (Te voy a demostrar, algún día hasta que desgraciado punto esto es verdad).

Entonces, sólo cuenta si sabes contar y respóndele con toda la disciplina del mundo a nuestro vate: Pero no te me aleles y léelo con la voz alta y henchida de emocióm, como respirando profundamente las enseñanzas vertidas por Lao Tzu, el padre del taoísmo, y por esa “Utilidad de la Nada”. Te prometo que después de leerlo comprenderás un poco más a los dos Césares: a Vallejo y a Hildebrandt. ¿Quién sabe? pueda ser que entres de lleno y por el portón principal de la tribuna popular o, como lo describió Hermann (Hernán en español) Hesse en su poema que escribió en una parte de su libro “el Lobo Estepario” e intitulado, “ los inmortales”: “...a las frías mansiones del éter cuajado / sin días ni noches / sin sexos ni edades...”, ¿Pero qué cosa? heme aquí, aquí eme… porque el poema no lo he conseguido entonces tendré que hallarlo en mi propia memoria y creo que como tú estás en Lima, a ver si es que te sería más fácil y me lo consigues. Su título no me acuerdo, pero algo, sí de su contenido ha quedado en mi memoria. Lo aprendí ya hace mucho tiempo cuando era un niño, justamente cuando casi a ciegas, yo pensaba que amaba a Teresa:

Cuente Usted Señor ingeniero,

Cuente pues, si Usted sabe contar

¿Cuántas estrellas tiene el cielo?

¿Cuántos peces tiene el mar?

¿Cuántos kilómetros haría un caballo,

corriendo un año seguido?

¿Y, cuántos son los pelos de los

Bigotes de mi abuelo Tilifilo.

Cuente Usted Señor ingeniero (de sistemas),

Cuente pues, si Usted sabe contar.


Histórico: Casualmente Victor Jara entrevistado por Nicomedes Santa Cruz explica la canción compremetidas y testimonial






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